Un día cualquiera
Un día cualquiera
Un día cualquiera
Un día cualquiera
Un día cualquiera



Voy a contaros mi historia de un día cualquiera.

Me levanto pronto, desayuno, hago la cama y me voy a andar. En primer lugar porque el médico me manda y porque también me parece que a nuestra edad es bueno.

Me estoy una hora o dos andando. Voy sola porque mis amigas no quieren levantarse temprano. Regreso para casa, hago las tareas de casa y salgo a hacer los recados de la calle bien sea carne, fruta u otros detalle que siempre surge.

Cuando he terminado lo mío marcho a casa de mi hija y le recojo un poco la casa, me marcho, vuelvo a mi casa, me preparo mi comida, como, recojo mi cocina y me pongo a ver la tele y descanso un poco.

A la tarde unos días voy a hacer los trabajos manuales como porcelana rusa u otras tareas. Voy a la gimnasia y a la piscina y los días que no tengo nada que hacer me voy al club de los jubilados de Beraun (Rentería) a jugar la partida.

Jugamos al tute, a la brisca, a los seises. Allí me paso la tarde con mis amigas que nos lo pasamos muy bien porque siempre hay alguna que cuenta algún chiste y nos reímos mucho.

Sin más que contaros se despide:


Teofila (la de las flores y el delantal)

Rentería (Guipuzkoa)